¿Qué es exactamente la capa de ozono?
Entender
el problema de la capa de ozono implica, primeramente, tener claro qué es
exactamente. La ozonósfera —capa de ozono— es la zona de la estratósfera
terrestre que concentra la mayor cantidad de ozono.
El
ozono (O3) a temperatura y presión ambiente es un gas de olor acre y
generalmente incoloro, pero en grandes cantidades puede volverse ligeramente
azulado.
La
ozonósfera concentra más del 90 % de todo el ozono de la atmósfera y se
extiende de los 15 a los 40 kilómetros de altitud. Su principal función es
absorber la radiación ultravioleta que proviene del sol. Se estima que la capa
de ozono logra absorber entre el 97 y el 99 % de la radiación solar.
De
esto se deriva la importancia de la capa de ozono; sin ella, la radiación
ultravioleta llegaría a la superficie terrestre y no sería posible la vida como
la conocemos.
El agujero de la capa de ozono
En
octubre de 1987. el agujero de ozono sobre la Antartida tenía casi el tamaño de
los Estados Unidos. Su profundidad equivalía a la altura del Monte Everest.
Durante
el largo y oscuro invierno antártico, fuertes vientos y temperaturas frias
determinan la formación de tenues nubes. En su superficie se producen de modo
natural unas reacciones químicas. Cuando el Sol reaparece en primavera y suben
las temperaturas, esas reacciones provocan la destrucción del ozono.
A
pesar de que el 90% de las emisiones se hacen desde países del Hemisferio
Norte, el agujero se observa en el Polo Sur, debido a que gran parte de estos
gases se desplazan hasta
la Antártica por efecto de los corrientes atmosféricos. Además, las condiciones
meteorológicas exclusivas de la zona favorecen la creación del agujero, ya que
durante el invierno se crea una masa aislada de aire muy frío con nubes de unos
-80ºC que retienen el cloro y el bromo. Con el retorno de la primavera, al
descongelarse las nubes, se liberan estos elementos para reaccionar con el
ozono.
La NASA monitorea permanentemente los niveles de
ozono sobre la Antártida y el Ártico. Los resultados obtenidos a finale de
marzo y abril demuestran, de forma alarmante, que los niveles de ozono medidos
en el Ártico son los más bajos medidos hasta la fecha.Estos niveles bajos de
ozono son dos veces más altos que aquellos medidos en el llamado agujero de la
Antártida, por lo que se puede deducir que el problema allí es mucho mayor.
Se pronosticó que los agujeros se mantendrán durante
los próximos 20 años, antes de que una recuperación a mediados del próximo
siglo los haga retroceder hasta los niveles existentes en la década de los 60,
según proyecciones de científicos. Las observaciones de la destrucción de la
capa de ozono en el Hemisferio Norte no son menos inquietante que en la región
Antártica. Si bien no hay agujero en el Ártico, en enero del año 1993 la
cantidad de ozono de todo el Hemisferio Norte sobre la franja que va de los 45º
a los 65º de latitud N había disminuido entre el 12% y el 15%. Durante casi
todo el mes de febrero de 1993, los niveles sobre América del Norte y muchas
partes de Europa estuvieron un 20% por debajo de lo normal.

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