lunes, 14 de noviembre de 2016

Capa De Ozono

¿Qué es exactamente la capa de ozono?

Entender el problema de la capa de ozono implica, primeramente, tener claro qué es exactamente. La ozonósfera —capa de ozono— es la zona de la estratósfera terrestre que concentra la mayor cantidad de ozono.

El ozono (O3) a temperatura y presión ambiente es un gas de olor acre y generalmente incoloro, pero en grandes cantidades puede volverse ligeramente azulado.

La ozonósfera concentra más del 90 % de todo el ozono de la atmósfera y se extiende de los 15 a los 40 kilómetros de altitud. Su principal función es absorber la radiación ultravioleta que proviene del sol. Se estima que la capa de ozono logra absorber entre el 97 y el 99 % de la radiación solar.


De esto se deriva la importancia de la capa de ozono; sin ella, la radiación ultravioleta llegaría a la superficie terrestre y no sería posible la vida como la conocemos.


El agujero de la capa de ozono

En la primavera de 1985, científicos del British Antartic Survey que median niveles de ozono en la atmósfera antártica revelaron que su nivel había bajado entre un 40 y un 50 %. Cuando se destruye la mitad o más del ozono en la alta atmósfera, los científicos hablan de “agujero de ozono”.

En octubre de 1987. el agujero de ozono sobre la Antartida tenía casi el tamaño de los Estados Unidos. Su profundidad equivalía a la altura del Monte Everest.

Durante el largo y oscuro invierno antártico, fuertes vientos y temperaturas frias determinan la formación de tenues nubes. En su superficie se producen de modo natural unas reacciones químicas. Cuando el Sol reaparece en primavera y suben las temperaturas, esas reacciones provocan la destrucción del ozono.

A pesar de que el 90% de las emisiones se hacen desde países del Hemisferio Norte, el agujero se observa en el Polo Sur, debido a que gran parte de estos gases se desplazan hasta la Antártica por efecto de los corrientes atmosféricos. Además, las condiciones meteorológicas exclusivas de la zona favorecen la creación del agujero, ya que durante el invierno se crea una masa aislada de aire muy frío con nubes de unos -80ºC que retienen el cloro y el bromo. Con el retorno de la primavera, al descongelarse las nubes, se liberan estos elementos para reaccionar con el ozono.

La NASA monitorea permanentemente los niveles de ozono sobre la Antártida y el Ártico. Los resultados obtenidos a finale de marzo y abril demuestran, de forma alarmante, que los niveles de ozono medidos en el Ártico son los más bajos medidos hasta la fecha.Estos niveles bajos de ozono son dos veces más altos que aquellos medidos en el llamado agujero de la Antártida, por lo que se puede deducir que el problema allí es mucho mayor.

Se pronosticó que los agujeros se mantendrán durante los próximos 20 años, antes de que una recuperación a mediados del próximo siglo los haga retroceder hasta los niveles existentes en la década de los 60, según proyecciones de científicos. Las observaciones de la destrucción de la capa de ozono en el Hemisferio Norte no son menos inquietante que en la región Antártica. Si bien no hay agujero en el Ártico, en enero del año 1993 la cantidad de ozono de todo el Hemisferio Norte sobre la franja que va de los 45º a los 65º de latitud N había disminuido entre el 12% y el 15%. Durante casi todo el mes de febrero de 1993, los niveles sobre América del Norte y muchas partes de Europa estuvieron un 20% por debajo de lo normal.

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